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TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS

 

Los trastornos alimentarios y de la ingesta son aquellos en los que nuestros hábitos y comportamientos relacionados con nuestra alimentación o ingesta de alimentos se ven alterados.

AVISO: son trastornos MUY GRAVES que si no se tratan adecuadamente y a tiempo pueden llegar a provocar el fallecimiento de la persona.

Dentro de estos trastornos tenemos:

  • Anorexia nerviosa:
    • Restricción de la ingesta energética en relación con las necesidades de la persona.
    • Miedo intenso a ganar peso.
    • Alteraciones de la autopercepción de peso y forma corporal.
  • Bulimia nerviosa:
    • Episodios recurrentes de atracones (ingerir cantidad superior a la normal y sensación de falta de control sobre la cantidad ingerida durante el mismo).
    • Comportamientos compensatorios inapropiados y recurrentes para evitar el aumento de peso (vómito, laxantes, diuréticos, ayuno, etc.)
  • Trastorno de atracones:
    • Obsesión por comer cantidades excesivas.
  • Trastorno de rumiación:
    • Regurgitación repetida de alimentos que no se atribuye a una afección gastrointestinal u otra causa médica.
    • Los alimentos regurgitados se pueden volver a masticar, tragar o escupirse.
  • Trastorno de evitación/restricción de la ingestión de alimentos:
    • Se manifiesta una pérdida o falta de interés por comer o alimentarse.
    • Puede existir preocupación acerca de las consecuencias repulsivas de la acción de comer.
    • Se puede evitar a causa de las características organolépticas de los alimentos.
    • Conlleva: pérdida de peso y deficiencias nutritivas.
  • Pica:
    • La ingesta tiene que ver con sustancias no nutritivas y no alimentarias cuando el individuo conoce este hecho.
  • Otros trastornos.

Una confusión frecuente es considerar la anorexia como una preocupación por la comida sin purga (vómito) y la bulimia una preocupación por la comida con purga. Las características definitorias de ambos trastornos no son las purgas, ya que ambos pueden tener purgas o no, sino que son:

  • Anorexia nerviosa: obsesión por el control de las calorías ingestadas (medida, peso, cálculo, etc.), limitación de la cantidad de comida ingerida y obsesión por el deporte u otros métodos de pérdida de peso (sauna, ayuno, etc.).
  • Bulimia nerviosa: desorganización con la comida, atracones relacionados con pensamientos ansiosos, culpabilidad tras el atracón y compensación mediante autocastigo (vómitos, frases negativas autodirigidas, laxantes, etc.).

REPITO: son TRASTORNOS GRAVES. Hay que acudir lo antes posible a consulta para poder atajar el problema de la mejor manera posible. En la mayoría de los casos se necesita un abordaje multidisciplinar con psicólogo, nutricionista y psiquiatra.

 

¿Cuánto dura el tratamiento? Es una pregunta muy frecuente y de difícil respuesta. Las variables más importantes para la duración del tratamiento son: la causa, la gravedad, el tiempo de evolución y el paciente. La causa, la gravedad y el tiempo de evolución, en el momento de consulta ya son factores incontrolables y no se tiene poder para cambiarlo. Sin embargo, el modo de afrontamiento del paciente sí que es mejorable. Por tanto, si el paciente se involucra activamente en la terapia ésta se reduce sobremanera. Pero hay que tener en cuenta que si se viene a consulta 3 años después de empezar los síntomas no es lo mismo que si se viene después de 1 o 2 meses de haber comenzado. Como ya expliqué es mucho mejor venir a consulta al comienzo de los síntomas. Esto hará que la duración del tratamiento sea menor y, por tanto, su coste.

Tratamiento farmacológico, ¿SÍ O NO? No hay que ver a los fármacos como enemigos o como que se va a depender de ellos. Esto no significa que haya que acudir a los fármacos como primera solución, porque para ser sinceros NO CURAN LA CAUSA. ¿Esto significa que son malos? NO. De hecho, y siempre según el caso, son NECESARIOS. Pero NUNCA DEBEN SER NUESTRA PRIMERA OPCIÓN salvo que la sintomatología lo aconseje. La primera opción debe ser el tratamiento psicológico. Si acudimos en las fases iniciales de nuestras dificultades o problemas no vamos a tener que vernos obligados a tomar un tratamiento farmacológico. ¿Y qué pasa si mi sintomatología es grave o muy incapacitante? En este caso, y siempre bajo recomendación profesional sanitaria, sería recomendable una valoración por parte del psiquiatra de complementar la terapia psicológica con la terapia farmacológica. A esto se le llama un ABORDAJE MIXTO de la patología. Este tipo de abordajes han mostrado en todos los estudios científicos una mayor potencia que el abordaje farmacológico exclusivo para patologías graves o muy incapacitantes.

¿Por qué no tratarme entonces directamente con un psiquiatra? Piensa lo siguiente, un psicólogo estudia toda su carrera universitaria sobre cómo funciona la mente de las personas, la sociedad, la cultura, etc. Un médico psiquiatra da únicamente 1 asignatura de psiquiatría en su carrera y luego hace 4 años de residencia en un hospital en determinados servicios. Es obvio que para una patología muy grave, a la cuál ellos están muy acostumbrados a tratar, la elección es consultar al psiquiatra de urgencias. Sin embargo, hay muy pocos psiquiatras que ofrezcan un abordaje psicoterapéutico, ya que la gran mayoría sólo ofrecen un tratamiento farmacológico dejando cojo el tratamiento al no tratar la causa, sólo sus síntomas. 

Sin embargo, cuando estamos determinando a qué especialista acudir es muy probable que no tengamos una patología muy grave, por lo que se recomienda acudir al psicólogo. Si la valoración del psicólogo es que la patología puede requerir ayuda del psiquiatra u otro profesional sin duda alguna se te recomendará.